“Nunca imaginé un centro comercial así de lindo para nosotros”

“Me caminaba todo el centro, hasta embarazada, con un maletín grandote vendiendo medias y un poco de cacharro, que me producía unos fuertes dolores de espalda. Luego me hice en la calle 27 entre 25 y 26 y como me comenzó a ir bien me quede ahí”, rememora entre risas, Eneried Londoño, quien durante 10 años fue vendedora estacionaria sobre la calle Sarmiento.

Acomodada en su nuevo local comercial, recuerda que en muchas oportunidades le tocó defender su puesto de personas que al verla sola quisieron aprovechar para quitarle su espacio, “un diciembre tuve una calamidad familiar, y me tocó ausentarme como seis días, cuando llegue mi espacio ya tenía dueño, un señor que ni siquiera era de Tuluá. A mí no me da pena contar…. me tocó pelear, porque teníamos que subsistir con mis dos niños”.

C.C. Bicentenario

Su sueño desde entonces fue tener un local que pudiera surtir con las manualidades que ella misma hace, arte que le enseño a sus hijos, “este negocio es de los tres, de mis hijos y mío. Yo le decía a mi mamá que tenía un organizador viejo que no lo fuera a botar que yo lo iba a poner en mi local, y ella me decía que cual local que yo tenía era un puestico en la calle, a lo que le respondía que algún día lo iba a tener, y vea, me quedó lindo, cierto”, dice emocionada, mientras señala ese viejo organizador que mandó a restaurar para que luciera como nuevo.

Su local, el número 75, estará identificado con el nombre  ‘Kimikami’, en honor a los dos amores de su vida, sus hijos Kimberly y Camilo, donde sus clientes podrán encontrar medias, peluches, desayunos saludables, detalles, entre otros productos. “Una vez en una protesta el Alcalde me dijo que no me preocupara, que seguramente el local me lo ayudaba a adecuar mi familia, y así fue, mis hermanas me dieron todo para ponerlo bonito. Todavía me acuerdo de sus palabras”.

Comunicado de Prensa No.280.56.1.715

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